Skip to main content

Un aspecto notable en la terapia creativa es observar cómo los pacientes comienzan a prestar atención a su mundo interior. A través del trabajo y el diálogo creativo, aprenden a escucharse a sí mismos de manera mucho más profunda. En este proceso, las personas parten de una profunda «sordera» interior. Sin embargo, logran conectarse con su naturaleza interna casi sin esfuerzo. Esta conexión es el primer paso de una verdadera escucha terapéutica.

Esta escucha acontece sin esfuerzo porque el uso de la música crea un entorno sumamente flexible. De este modo, se permite la apertura del procesamiento emocional profundo, la relajación y la reflexión. Además, esta escucha se vuelve intencionada, consciente y mucho menos compulsiva por el efecto de las experiencias creativas. El patrón emergente tiende a reducir la ansiedad y mejorar la función cognitiva significativamente. Todo esto ocurre siempre bajo el relacionamiento empático y la escucha terapéutica del profesional.

El caso de Carlos ilustra perfectamente este fenómeno clínico. Él era un paciente hospitalizado con un trastorno adictivo y varias recaídas. Inicialmente, mostraba un fuerte patrón de resistencia a la terapia cognitivo-conductual. Este mecanismo de defensa y su aversión a la realidad lo mantenían «sordo» a su entorno. Siendo un paciente muy complejo, su transformación requirió un enfoque distinto y mucha paciencia clínica.

El caso clínico de Carlos

Durante una improvisación musical en su segunda sesión, Carlos expresó un deseo de venganza contra su exesposa. Este pensamiento emocional era tan intenso que manifestó intenciones de golpearla si la veía con otro hombre. Afirmó no saber qué haría mientras estuviese internado. En consecuencia, esta ideación homicida le perturbaba profundamente y le generaba pesadillas recurrentes. Carlos era presa constante de la ansiedad, la ira y el miedo extremo al abandono.

No podía desprenderse de su manera egocéntrica, agresiva e insegura de vivir. Para ayudarlo, decidimos grabar sus improvisaciones utilizando la técnica de playback. Esta estrategia técnica le permitió escucharse a sí mismo desde una perspectiva externa. Con el correr de las sesiones y gracias a la escucha terapéutica, Carlos se dio cuenta de algo vital. Notó que la improvisación musical le permitía relajarse y lograr una gran apertura emocional.

Pronto, comenzaron a aflorar aspectos ocultos de su personalidad. Logró observar su propio estado mental sin juzgarse de manera destructiva. Carlos había comenzado a escuchar su lado agresivo de una forma puramente creativa y sin violencia. En resumen, improvisar le dio una visión panorámica de su psique. Esta escucha terapéutica profunda le permitió actuar de manera más consciente y regular su agresión fuera de la clínica.

escucha-terapeutica-therapeutic-listening-dr-albornoz-01

El pensamiento originario en la escucha terapéutica

Crear música, escribir, bailar, actuar o dibujar ayuda a muchos pacientes a combatir la compulsión. Conjuntamente, estas artes reducen la superficialidad de sus vidas y el impulso frívolo ante los demás. Escuchar atentamente el mensaje que emerge ayuda al paciente a trasladar esos efectos fuera de las sesiones. Por otro lado, el relacionamiento empático y la escucha terapéutica del profesional son absolutamente fundamentales. Inicialmente, somos el espejo del paciente hasta concretar un relacionamiento profundo.

En este sentido, el marco de la terapia creativa se basa fuertemente en el pensamiento originario. Dentro de esta sabiduría ancestral, escuchar trasciende la mera recepción auditiva tradicional. En realidad, es una práctica fundamental para conectarnos con la vida, la naturaleza y la dimensión espiritual. Escuchar dentro y fuera de nosotros mismos debe hacerse con precisión y gran naturalidad. Por consiguiente, la escucha terapéutica se nutre de estos valores integrales.

Por ejemplo, Carlos María García es una autoridad espiritual del pueblo Kariña en Venezuela. Él utiliza magistralmente la metodología comunitaria del «círculo de la palabra». En este espacio, dialogar y escuchar son principios fundamentales para resolver conflictos y tomar decisiones. Además, es una herramienta activa de beneficio social y sanación profunda. Escuchar está directamente asociado a «escuchar en la escucha» como un verdadero proceso de transformación interior.

Habilidades prácticas del profesional en la escucha terapéutica

Durante mis años de formación como musicoterapeuta, se hizo un gran énfasis en la capacidad de escuchar profundamente. Sin esta habilidad vital, el terapeuta interrumpe el proceso con reacciones destructivas y desreguladas. Cuando fallamos en nuestra escucha terapéutica, terminamos expresando nuestras propias emociones no resueltas. Muchos profesionales se queman, se aburren o generan un distanciamiento puramente defensivo. En contraste, usar esos estados ayuda a comprender al paciente mediante la contratransferencia positiva.

La escucha terapéutica profunda nos ayuda a identificar cualquier vulnerabilidad personal activada en la relación clínica. También revela sentimientos difíciles u obstructivos, como la aversión al trabajar con un paciente específico. Asimismo, expone reacciones de angustia, frustraciones organizacionales y sentimientos de insuficiencia profesional. Por otro lado, muchos pacientes enfrentan severas barreras lingüísticas en la consulta. Por ello, el poder de la escucha activa incluye nuestro lenguaje corporal atento.

Las señales no verbales pueden fomentar una conexión sólida, incluso con pacientes de nacionalidad distinta. Respetar el derecho inherente del paciente a una terapia culturalmente sensible es vital. En la práctica de la escucha terapéutica, prestamos toda nuestra atención al producto creativo sin juzgarlo. Observamos el lenguaje corporal, parafraseamos lo que el paciente dice y pedimos aclaraciones para evitar malentendidos. Finalmente, conducimos suavemente la conversación, evitamos suposiciones y escuchamos atentamente antes de responder.